Un viejo amigo, diciendo adiós…

En más de una ocasión consideré pedirle que se quedara, todo sería más sencillo si nos quedábamos juntos pero en lo profundo de mi corazón sabía que jamás funcionaría. Él debía seguir su camino, cumplir con sus tareas encomendadas por el Inframundo pero eso no quita que, tal vez en ambos, el deseo de permanecer existiera. Hay noches, sobre todo las noches de luna nueva, cuando el cielo está completamente oscuro, en esos momentos en que no se escucha ni un solo ruido, que pareciera que todos duermen, esas noches… Esas noches es cuando más extraño las conversaciones que teníamos. No murió, no te espantes, simplemente tuvo que irse. 

Nuestra última reunión fue amarga, yo estaba convaleciente, así que recuerdo poco. Estaba terriblemente enferma, no lograba salir de la cama, me costaba respirar y mi fuerza menguaba cada día. De alguna manera tenía que atraerlo, y sabía perfectamente que no dejaría ir una oportunidad para venir por mí. Para venir a verme. Llegó una tarde, ni siquiera se esforzó por ocultar su presencia como a veces hacía, me miró horrorizado, revisó su lista un par de veces hasta que finalmente aceptó que mi nombre estaba ahí y tal vez por última vez. Pero yo sabía más que él. Siempre supe más que él, y así estaba consciente que el destino estaba escrito, era la última vez que cruzaríamos palabra, no teníamos mucho tiempo. Nuestra despedida fue corta, amarga, pero creo que ambos sabíamos lo que queríamos decir. Recuerdo haber llorado toda la noche después de que se fue, pocas cosas lograban apagar ese sentimiento de abandono, claro que yo sabía que no me estaba abandonando pero así se sentía. ¿Alguna vez te ha pasado que esa persona especial, aquella con quien compartes lo que te pasa se va? ¿Alguna vez te has tenido que despedir para siempre de alguien, no porque se haya muerto, sino porque no hay manera de mantenerse en contacto y el destino dicta que deben separarse para siempre? 

Tofy y yo nos perdimos ese día por su gran trabajo todos esos años. Un merecido premio para él, una maldición para nosotros. Sólo espero que, cuando llegue mi momento, sea él quien venga por mí y así verlo de nuevo.

Bibliotecas…

Visitar bibliotecas siempre es un viaje al pasado, es un ir y venir sin moverse del espacio físico en el que estoy en estos momentos.

Los libros no son únicamente las letras que cada autor dejó plasmadas en el papel, son mucho más, parte de ellos, pedacitos que fueron dejando para que el resto del mundo los conozca, aún cuando ellos ya no están entre nosotros.

Me paseo entre los pasillos y veo tanto nombres conocidos como unos completamente nuevos. Al verlos, logro hacer conexiones entre ellos, pensando que habrían logrado tener conversaciones maravillosas a pesar del tiempo que los separó, o que habrían debatido hasta el cansancio sobre el punto de vista respecto a algo.

Visitar librerías es un viaje al pasado sin moverme de mi espacio, es una oportunidad para que mi mente vaya a algún otro lugar, a aquellos momentos en que esa persona plasmaba sus ideas, esos instantes en que me compartían lo que pensaban y la manera en que lo iban a contar. 

Caminar entre libros es sentir como si todos ellos siguieran vivos.

-N

Volviendo a las andadas…

Tenía años sin escribir aquí, han pasado muchas cosas pero a la vez no. No estoy segura qué fue lo último que sucedió, qué me llevó a recordar que yo escribía para no olvidar lo que vivía. Llevo aquí tantos años que ya no recuerdo cuándo comencé esto. 

A lo largo de los años he perdido amigos, personas amadas, he enfrentado enemigos y diversas enfermedades. Sin embargo, enfrentar la pandemia de COVID ha sido uno de los mayores retos. Me mantuve al margen de los sucesos, evitando los lugares de muerte pues sabía que tarde o temprano alguien vendría por esas almas y no quería ver a ese alguien. Tal vez es por eso mismo que decidí olvidarme de este diario y continuar con mi día a día, explorando la ciudad y ayudando un poco dando palabras de esperanza, nunca he pertenecido a una fe específica así que prefería dar únicamente palabras de aliento.

Fueron dos años muy pesados, la muerte rodeaba a todo el mundo, nadie escapaba de la enfermedad. Después de ver tanta perdida, algo en mí despertó y decidí compartir mi historia y así redescubrir quién soy y lo que ha pasado en las sombras a lo largo de los años.

-N